La Ex Población Los Parrones fue escenario el pasado 22 de noviembre de una actividad que nació de la iniciativa de un integrante del Cordón Poniente, motivado por la intención de investigar y rescatar la historia de su barrio, lugar que lo vio crecer. Este proyecto de investigación se basó en la memoria fotográfica y oral de varios vecinos, poniendo especial énfasis en el club deportivo, considerado un polo fundamental de sociabilidad y vida comunitaria.
Según palabras del propio autoinvestigador local, cuyo trabajo finalizará en 2026:
“Este relato sobre la historia del barrio busca caracterizar al poblador como sujeto activo de su propia historia y de sus organizaciones. Lo fundamental es retomar el trabajo social para desarrollar trabajo político, tarea que hemos dejado en manos de estructuras ajenas.”
La actividad se desarrolló en la plaza principal del barrio y consistió en la instalación de un stand donde se exhibieron algunas de las fotografías antiguas recopiladas durante la investigación, despertando la nostalgia y el sentido de pertenencia entre los asistentes. Además, se lanzó un fanzine que reúne relatos, imágenes y poesías surgidos a partir de este proceso colectivo de memoria. El encuentro contó con presentaciones de cantores populares que aportaron con música y poesía al ambiente festivo y reflexivo. La jornada culminó con la proyección de un documental audiovisual realizado como parte del proyecto, que recogió testimonios y escenas emblemáticas del barrio.
Uno de los temas centrales de la actividad fue la reflexión sobre la seguridad, en un contexto marcado por campañas presidenciales donde el discurso de la inseguridad se ha tomado la agenda política. Los vecinos recordaron con nostalgia “los tiempos de las puertas abiertas”, cuando la comunidad se conocía profundamente y los niños jugaban libres, recorriendo las casas sin miedo siquiera de sus propios vecinos. Desde la voz de uno de los participantes, se destacó que la verdadera seguridad no reside en la imposición de medidas autoritarias ni en la represión constante, sino en fortalecer los lazos vecinales a través de actividades comunitarias como esta, que invitan al encuentro, el diálogo y el conocimiento mutuo.
Este trabajo histórico y social revaloriza el barrio como un espacio vivo y activo, reafirmando el poder de la memoria colectiva y el trabajo comunitario para construir un futuro más unido y seguro.