La necesidad de construir una Escuela Popular abierta a la comunidad del territorio fue un tema recurrente en las conversaciones internas del Cordón Poniente. Esa idea comenzó a tomar forma durante la primera semana de enero de 2026, cuando se concretó la Escuelita Popular de Verano, una experiencia que reunió formación, encuentro comunitario y trabajo colectivo en el Espacio San Luis.
La iniciativa se desarrolló durante una semana y contempló la realización simultánea de ocho talleres, convocando en promedio a 40 participantes diarios. Entre las actividades impartidas estuvieron CINE, TEATRO DEL OPRIMIDO, AJEDREZ, ROBÓTICA PARA NIÑECES, HIERBAS MEDICINALES, CERÁMICA, GRÁFICA POPULAR Y PANELES FOTOVOLTAICOS, ofreciendo una propuesta diversa que combinó arte, oficios, tecnología y saberes comunitarios.
Más allá de la programación, la escuelita permitió poner a prueba las capacidades organizativas del Cordón Poniente, activar redes construidas durante el año y ofrecer a la comunidad un servicio gratuito en un espacio seguro y abierto. La experiencia también reafirmó la posibilidad de proyectar iniciativas formativas de este tipo como parte del trabajo territorial, articulando educación popular, cultura y participación comunitaria.
En perspectiva, la Escuelita Popular de Verano dejó un balance favorable y mostró que es factible sostener un proyecto de escuela popular de artes y oficios en el territorio. Sin embargo, también dejó pendiente un desafío importante: fortalecer la vinculación de esta experiencia con otros procesos sociales y comunitarios, para evitar que quede como una iniciativa aislada o esporádica.
En este sentido, la decisión de desarrollar la segunda escuelita en el territorio de la población Santa Teresita responde a la necesidad de dar continuidad a una experiencia formativa que ya demostró su valor comunitario, pero ahora profundizando su arraigo territorial. La población Santa Teresita aparece como un espacio con condiciones favorables para albergar este tipo de iniciativas, no solo por la disposición de sus dirigentes y vecinas y vecinos, sino también por la posibilidad de convertir el lugar en un punto de encuentro estable para la educación popular, la organización comunitaria y el intercambio de saberes.
Desarrollar allí esta segunda versión permite, además, fortalecer la descentralización de las actividades del Cordón Poniente, llevando la formación más cerca de la vida cotidiana de las comunidades y reconociendo las particularidades del territorio. En ese sentido, la población Santa Teresita no es solo un lugar de recepción, sino un espacio activo de construcción colectiva, donde la escuelita puede vincularse de manera directa con las necesidades, intereses y potencialidades de sus habitantes.
Asimismo, en el segundo semestre, se instalará esta iniciativa en Pudahuel Sur, instancia que abre la posibilidad de consolidar un proceso más enraizado en el territorio y no limitado a una experiencia puntual. Esto permite proyectar la escuelita como un espacio de largo aliento, capaz de articular nuevas redes, ampliar la cobertura y sostener en el tiempo una propuesta de formación popular que dialogue con la comunidad y contribuya al fortalecimiento del tejido social.


